El primer paso para frenar un embargo es informarse a tiempo. A través del contacto directo se ofrece una primera orientación sobre la situación hipotecaria y las posibles alternativas disponibles.
La atención es personalizada y confidencial, enfocada en entender cada caso y plantear soluciones reales. Contactar permite aclarar dudas, conocer el estado del procedimiento y valorar opciones antes de que el embargo avance.